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The King James Bible ( Old & New )

The Book Of Daniel In Spanish - El libro de Daniel





El libro de Daniel
Capítulo 1

1 En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió.
2 Y el Señor entregó Joacim rey de Judá en su mano, con parte de los utensilios de la casa de Dios: el que lleva a la tierra de Sinar, a la casa de su dios; y metió los vasos en la casa del tesoro de su dios.
3 Y el rey habló a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, y de la simiente del reino, y de los príncipes;
4 muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, y enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia, y la comprensión de la ciencia, y como tenía idóneos para estar en el palacio del rey, y que les enseñase las letras y la la lengua de los caldeos.
5 Y les señaló el rey ración para cada día de la comida del rey, y del vino que él bebía: que los criase tres años, para que al fin de ellos estuviesen delante del rey.
6 fueron entre ellos, de los hijos de Judá, Daniel, Ananías, Misael y Azarías:
7 A los cuales el príncipe de los eunucos puso nombres: puso a Daniel, Beltsasar; y Ananías, de Sadrac; y Misael, de Mesac; y Azarías, de Abed.
8 Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió por tanto al príncipe de los eunucos de no contaminarse.
9 Y puso Dios a Daniel en gracia y en el amor con el príncipe de los eunucos.
10 Y el jefe de los eunucos dijo a Daniel: Tengo temor de mi señor el rey, que señaló vuestra comida y vuestra bebida; porque ¿por qué debería ver empeorar sus rostros gusto que los niños que son de su especie? entonces harás conmigo en peligro mi cabeza ante el rey.
11 Entonces dijo Daniel a Melsar, a quien el príncipe de los eunucos sobre Daniel, Ananías, Misael y Azarías,
12 Demuestra tus siervos, te ruego, de diez días; y dejar que ellos nos dan legumbres a comer, y agua a beber.
13 Entonces vamos nuestros rostros en delante de ti, y los rostros de los muchachos que comen de la ración de la comida del rey; y según que vieres, harás con tus siervos.
14 El aceptó a ellos en esto, y probó con ellos diez días.
15 Y al cabo de los diez días pareció el rostro más justo y más robusto que los otros muchachos que comían de la porción de la comida del rey.
16 Así Melsar quitaron la parte de su carne, y el vino de su beber; y les daba legumbres.
17 A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños.
18 Ahora, al final de los días que el rey había dicho que los trajesen, el jefe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor.
19 Y el rey habló con ellos; y entre todos ellos se halló ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías: y así estuvieron delante del rey.
20 En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino.
21 Y continuó Daniel hasta el año primero del rey Ciro.

Daniel
Capitulo 2

1 Y en el segundo año del reinado de Nabucodonosor, soñó Nabucodonosor sueños, con que su espíritu se turbó, y su sueño se huyó de él.
2 Entonces el rey mandó llamar a los magos, astrólogos, y encantadores, y Caldeos, para que mostraré al rey sus sueños. Vinieron, pues, y se presentaron delante del rey.
3 Y el rey les dijo: He tenido un sueño, y mi espíritu se ha turbado por saber el sueño.
4 Entonces hablaron los caldeos al rey en lengua aramea: Rey, para siempre vive: dicen tus siervos el sueño, y mostraremos la interpretación.
5 Respondió el rey y dijo a los caldeos: El negocio se me fué: si así no lo me mostráis el sueño y su interpretación, seréis hechos pedazos, y vuestras casas serán hecha muladar.
6 Mas si así mostrarás el sueño y su interpretación, recibiréis de mí dones y mercedes y grande honra: por tanto mostraré el sueño y su interpretación.
7 Respondieron por segunda vez, y dijeron: Diga el rey el sueño a sus siervos, y mostraremos la interpretación de la misma.
8 El rey respondió y dijo: Yo conozco ciertamente que vosotros ponéis dilaciones, porque veis que el negocio se me ha ido.
9 Pero si así no lo me mostráis el sueño, una sola sentencia para vosotros; pues han preparado la mentira y perversa que decir delante de mí, hasta que se cambió el tiempo: por lo tanto, decidme el sueño, para que yo sepa que me podéis dar su interpretación.
10 Los caldeos respondieron delante del rey, y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto del rey; por tanto, no hay rey, príncipe, ni señor, preguntó cosa semejante a ningún mago, ni astrólogo, ni caldeo .
11 Y es una cosa rara que el rey demanda, y no hay quien lo pueda declarar delante del rey, salvo los dioses cuya morada no es con la carne.
12 Por esto el rey con ira y con gran enojo, mandó que matasen a todos los sabios de Babilonia.
13 Y el decreto salió que los sabios fueran asesinados; y buscaron a Daniel ya sus compañeros para matarlos.
14 Entonces Daniel habló sabia y prudentemente a Arioc, capitán de la guardia del rey, que había salido para matar a los sabios de Babilonia:
15 Él respondió y dijo a Arioc capitán del rey: ¿Por qué es el decreto tan apresuradamente el rey? Entonces Arioc declaró el asunto a Daniel.
16 Y Daniel entró y pidió al rey que le diese tiempo, y que él mostraría la interpretación al rey.
17 Entonces Daniel fue a su casa, y declaró el negocio á Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros:
18 para que pidiesen misericordias del Dios del cielo sobre este misterio; que Daniel y sus compañeros no pereciesen con el resto de los sabios de Babilonia.
19 Entonces el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche. Bendijo Daniel al Dios del cielo.
20 Daniel respondió y dijo: Bendito sea el nombre de Dios por los siglos de los siglos, porque la sabiduría y la fuerza son su:
21 Y él es el que muda los tiempos y las oportunidades: quita reyes, y pone reyes: da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos:
22 El revela lo profundo y lo escondido: conoce lo que está en tinieblas, y la luz mora con él.
23 te doy gracias y te alabo, oh Dios de mis padres, que me has dado sabiduría y fuerza, y has dado a conocer a mí ahora lo que te pedimos, porque tú ya has dado a conocer a nosotros el asunto del rey.
24 Por tanto, Daniel entró a Arioc, al cual el rey había puesto para matar a los sabios de Babilonia: fue y le dijo así:; Destruye no a los sabios de Babilonia: llévame delante del rey, y yo mostraré al rey la interpretación.
25 Entonces Arioc llevó a Daniel ante el rey a toda prisa, y le dijo así: He hallado un varón de los deportados de Judá que dará a conocer al rey la interpretación.
26 Respondió el rey y dijo a Daniel, cuyo nombre era Beltsasar: ¿Eres tú capaz de dar a conocer a mí el sueño que he visto, y su interpretación?
27 Daniel respondió delante del rey, y dijo: El misterio que el rey demanda, no pueden los hombres sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey;
28 Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que en los últimos días. Tu sueño, y las visiones de tu cabeza sobre tu cama, es esto;
29 En cuanto a ti, oh rey, tus pensamientos entró en tu mente sobre tu cama, lo que debería suceder en futuro: y el que revela los misterios te lo que ha de pasar.
30 Pero en cuanto a mí, este misterio, no se me reveló por sabiduría que tengo más de todos los vivientes, sino para que yo notifique dar a conocer la interpretación al rey, y que conozcas los pensamientos de tu corazón.
31 Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta gran imagen, cuya gloria era muy sublime, estaba delante de ti; y su aspecto era terrible.
32 La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce;
33 Sus piernas de hierro, sus pies parte de hierro y parte de arcilla.
34 Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.
35 Entonces fue el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, roto en pedazos juntos, y se quedaron como el tamo de las eras del verano; y el viento se los llevó, que ningún lugar se encontró para ellos; y la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.
36 Este es el sueño; y le diremos su interpretación en presencia del rey.
37 Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, el poder y la fuerza, y la gloria.
38 Y dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y las aves del cielo, él ha entregado en tu mano, y te ha dado dominio sobre todos ellos. Tú eres aquella cabeza de oro.
39 Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra.
40 Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y doma todas las cosas: y como el hierro que quebranta todas estas cosas, que desmenuzará y quebrantará.
41 Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste el hierro mezclado con tiesto de barro.
42 Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil.
43 Y como viste el hierro mezclado con tiesto de barro, se mezclarán con simiente humana, mas no se pegarán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro.
44 Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, y el reino no será dejado a otro pueblo, pero se desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, y será permanece para siempre.
45 De la manera que viste que la piedra fue cortada del monte, no con mano, y que desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro; El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo: y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación.
46 Entonces el rey Nabucodonosor cayó sobre su rostro, y se humilló ante Daniel, y mandó que ofreciesen presentes y perfumes a él.
47 El rey habló a Daniel, y dijo: En verdad, es que el Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor de los reyes, y el descubridor de los misterios, pues pudiste revelar este misterio.
48 Entonces el rey engrandeció a Daniel un gran hombre, y le dio muchos y grandes dones, y le hizo gobernador de toda la provincia de Babilonia y jefe de los gobernadores sobre todos los sabios de Babilonia.
49 Y Daniel solicitó del rey, y se puso a Sadrac, Mesac y Abed-nego, sobre los negocios de la provincia de Babilonia: y Daniel estaba en la corte del rey.

Daniel
Capítulo 3

1 El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos, y su anchura de seis codos; la levantó en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia.
2 Entonces envió el rey Nabucodonosor a juntar los grandes, los gobernadores, los capitanes, los jueces, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, para llegar a la dedicación de la estatua que Nabucodonosor rey había levantado.
3 Entonces los príncipes, los gobernadores, los capitanes, los jueces, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, se juntaron a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado; y se presentaron delante de la imagen que Nabucodonosor había levantado.
4 Y el pregonero gritó en voz alta, a vosotros se os es mandado, oh pueblos, naciones y lenguas,
5 Que en lo que habéis tiempo escuchar el sonido de la bocina, de la flauta, arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, os postréis y adoran la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado;
6 Y cualquiera que no se postrare y adorare, la misma hora será echado dentro de un horno de fuego ardiendo.
7 Por tanto, en ese momento, cuando todo el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, de la flauta, arpa, del salterio, y de todo instrumento músico, todos los pueblos, naciones y lenguas, se postraron y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado.
8 Por lo cual en aquel tiempo algunos varones Caldeos se llegaron, y acusó a los Judios.
9 Hablaron y dijeron al rey Nabucodonosor: Rey, para siempre vive.
10 Tú, oh rey, has dado una ley que todo hombre, al oír el son de la bocina, de la flauta, arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento músico, se postre y adore la estatua de oro:
11 Y el que no se postrare y adorare, que debía ser echado dentro de un horno de fuego ardiendo.
12 Hay unos Judios cuales pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos hombres, oh rey, no te han respetado; no adoran tus dioses, ni adoran la estatua de oro que has levantado.
13 Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Entonces fueron traídos estos varones delante del rey.
14 Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?
15 Ahora bien, si estáis prestos para que en lo que habéis tiempo escuchar el sonido de la bocina, de la flauta, arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento músico, os postréis y adoréis la estatua que he hecho; así: mas si no adoran, seréis echados en la misma hora en medio de un horno de fuego ardiendo; y quién es ese Dios que os libre de mis manos?
16 Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron y dijeron al rey Nabucodonosor: no es necesario que te respondamos sobre este asunto.
17 Si es así, nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y nos librará de tu mano, oh rey.
18 Pero si no, se lo conoce a ti, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni adoran la estatua de oro que has levantado.
19 Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y la figura de su rostro cambió contra Sadrac, Mesac y Abed-nego: así habló, y mandó que el horno se encendiese siete veces más de lo acostumbrado a calentar.
20 Y mandó a hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo.
21 Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, y sus turbantes, y sus vestidos, y fueron echados en medio del horno de fuego ardiendo.
22 Y como la orden del rey era apremiante, y lo habían calentado mucho, la llama del fuego mató a aquellos que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego.
23 Y estos tres hombres, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo.
24 Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó a toda prisa, y habló, y dijo a su consejo: ¿No echaron tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron y dijeron al rey: Es verdad, oh rey.
25 Él respondió y dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego, y sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de Dios.
26 Entonces Nabucodonosor se acercó a la boca del horno de fuego ardiendo, y habló, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego, salieron de en medio del fuego.
27 Y los príncipes, gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, que se reunieron juntos, vieron a estos hombres, sobre sus cuerpos el fuego tenía ningún poder, ni fue un cabello de sus cabezas chamuscado, ni sus ropas se mudaron, ni olor de fuego había pasado por ellos.
28 Entonces Nabucodonosor habló y dijo: Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y el mandamiento del rey, y entregaron sus cuerpos, que podría no servir y adorar a otro dios que su Dios.
29 Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua, que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste.
30 Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia.

Daniel
Capítulo 4

1 El rey Nabucodonosor, a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra; Paz os sea multiplicada.
2 Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo.
3 ¡Cuán grandes son sus señales! y cuán potentes sus maravillas! su reino es un reino eterno, y su señorío de generación en generación.
4 Yo Nabucodonosor estaba tranquilo en mi casa, y floreciente en mi palacio:
5 Vi un sueño que me espantó, y los pensamientos en mi cama y las visiones de mi cabeza me asombraron.
6 Por tanto me hizo un decreto para traer a todos los sabios de Babilonia antes de mí, para que pudieran dar a conocer a mí la interpretación del sueño.
7 Y vinieron magos, astrólogos, Caldeos, y adivinos: y dije el sueño delante de ellos; pero no me mostráis la interpretación de los mismos.
8 Pero en el último Daniel entró delante de mí, cuyo nombre era Beltsasar, como el nombre de mi dios, y en quien está el espíritu de los dioses santos, y antes de él dije el sueño, diciendo:
9 Beltsasar, príncipe de los magos, porque sé que el espíritu de los dioses santos está en ti, y ningún misterio se te esconde, dime las visiones de mi sueño que he visto, y su interpretación.
10 Así fueron las visiones de mi cabeza en mi cama; Vi, y he aquí un árbol en medio de la tierra, cuya altura era grande.
11 El árbol creció, y era fuerte, y su altura llegaba hasta el cielo, y su vista hasta el final de toda la tierra:
12 Su copa era hermosa, y su fruto abundante, y había en él alimento para todos los animales del campo tenían sombra debajo de ella, y las aves del cielo, habitaron en sus ramas hacían, y toda carne se mantenía de él .
13 Vi en las visiones de mi cabeza en mi cama, y ​​he aquí un vigilante y santo descendía del cielo;
14 Y clamaba fuertemente y decía así: Cortad el árbol, y le cortó sus ramas, sacudir sus hojas, y esparcir su fruto: váyanse las bestias que están debajo de él, y las aves de sus ramas;
15 dejar Mas la cepa de sus raíces en la tierra, con atadura de hierro y de bronce entre la hierba del campo; y sea mojado con el rocío del cielo, y su parte con las bestias en la hierba de la tierra:
16 Deje que su corazón de hombre sea cambiado de, y dejar que el corazón de una bestia se le dio autoridad; y deja siete veces pasen sobre él.
17 La sentencia es por decreto de los vigilantes, y la demanda por la palabra de los santos: a la intención de que conozcan los vivientes que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere, y constituye sobre él al más bajo de los hombres.
18 Este rey sueño que Nabucodonosor he visto. Ahora tú, Beltsasar, declarar la interpretación del mismo, por cuanto todos los sabios de mi reino no son capaces de dar a conocer a mí la interpretación: mas tú puedes; porque el espíritu de los dioses santos está en ti.
19 Entonces Daniel, cuyo nombre era Beltsasar, quedó atónito durante una hora, y sus pensamientos lo turbaron. El rey habló y dijo: Beltsasar, no dejes que el sueño ni su interpretación, te problemas. Beltsasar respondió y dijo: Señor mío, el sueño sea para los que te odian, y su interpretación para tus enemigos.
20 El árbol que viste, que crecía y se hacía fuerte, y cuya copa llegaba hasta el cielo, y su vista a toda la tierra;
21 cuyo follaje era hermoso y su fruto abundante, y había en él alimento para todos, en virtud del cual las bestias del campo morado, y en cuyas ramas las aves del cielo tenían su morada:
22 Es tú, oh rey, que creciste y te hiciste fuerte para tu grandeza se cultiva, y llega hasta el cielo, y tu dominio hasta los confines de la tierra.
23 Y mientras que el rey vio un vigilante y santo que descendía del cielo y decía: Cortad el árbol y destruirlo; sin embargo, dejar la cepa de las raíces del mismo en la tierra, con atadura de hierro y de bronce entre la hierba del campo; y sea mojado con el rocío del cielo, y su parte sea con las bestias del campo, hasta siete veces pasen sobre él;
24 Esta es la interpretación, oh rey, y este es el decreto del Altísimo, que ha venido sobre mi señor el rey:
25 Que te echarán de entre los hombres, y tu morada estará con las bestias del campo, y se pondrán a ti para comer hierba como los bueyes, y serás bañado con el rocío del cielo, y siete tiempos pasarán sobre ti , hasta que reconozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere.
26 Y en cuanto a la orden de dejar el tocón de las raíces de los árboles; tu reino será seguro a ti, después de que has de saber que el cielo gobierna.
27 Por lo cual, oh rey, acepta mi consejo a ti, y redime tus pecados con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias a los pobres; si puede ser una prolongación de tu tranquilidad.
28 Todo esto vino sobre el rey Nabucodonosor.
29 Al cabo de doce meses anduvo en el palacio del reino de Babilonia.
30 El rey habló, y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa del reino, con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?
31 Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo que decía: oh rey Nabucodonosor, a ti se habla; El reino es traspasado de ti.
32 Y ellos te echarán de entre los hombres, y tu morada estará con las bestias del campo: harán de ti a comer hierba como los bueyes, y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere.
33 En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres, y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como garras de las aves.
34 Y al final del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi sentido me volvieron a mí, y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es un dominio eterno, y su reino es de generación en generación:
35 Y todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?
36 Al mismo tiempo mi razón me fue devuelta, y para gloria de mi reino, dignidad y mi grandeza volvieron a mí; y mis gobernadores y mis grandes me buscaron; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida.
37 Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos juicio; y los que andan con soberbia que puede humillar.

Daniel
Capítulo 5

1 El rey Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus príncipes, y bebió el vino de los mil.
2 Belsasar, con el gusto del vino, mandó que trajesen los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor su padre había traído del templo que estaba en Jerusalén; que el rey y sus príncipes, sus mujeres y sus concubinas, podría beber en el mismo.
3 Entonces fueron traídos los vasos de oro que habían traído del templo de la casa de Dios que estaba en Jerusalén; y el rey y sus príncipes, sus mujeres y sus concubinas bebieron en ellos.
4 Bebieron vino, y alabaron a los dioses de oro y de plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra.
5 En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, y escribían delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio del rey, y el rey vio la parte de la mano que escribía.
6 Entonces el rey fue cambiado, y sus pensamientos lo turbaron, de modo que se soltaron las articulaciones de sus lomos, y sus rodillas daban la una contra la otra.
7 El rey gritó fuertemente que trajeran a los astrólogos, Caldeos, y adivinos. Y habló el rey, y dijo a los sabios de Babilonia: Cualquiera que lea esta escritura y me muestre su interpretación, será vestido de púrpura, y un collar de oro en su cuello, y será el tercer señor en el Reino.
8 Entonces fueron introducidos todos los sabios del rey, pero no pudieron leer la escritura, ni mostrar al rey su interpretación.
9 Entonces el rey Belsasar muy turbado, y su semblante fue cambiado en él, y sus príncipes se asombraron.
10 Ahora la reina, en razón de las palabras del rey y de sus príncipes, entró en la sala del banquete, y habló de la reina, y dijo: Oh rey, vive para siempre: no dejar que te turben tus pensamientos, ni dejes que cambiar tu rostro :
11 Hay un hombre en tu reino, en el cual hay espíritu de los dioses santos; y en los días de tu padre luz e inteligencia y sabiduría, como la sabiduría de los dioses, fue hallado en él; al cual el rey Nabucodonosor tu padre, el rey, digo, tu padre, hizo maestro de los magos, astrólogos, caldeos y adivinos;
12 Por cuanto ha habido un espíritu superior, y el conocimiento y la comprensión, la interpretación de los sueños, y mostrando de frases duras, y la disolución de las dudas, se encontraron en el mismo Daniel, a quien el rey llamado Beltsasar: Ahora vamos a Daniel, y lo hará mostraremos la interpretación.
13 Entonces Daniel fue traído delante del rey. Y habló el rey y dijo a Daniel, tú eres Daniel, que el arte de los hijos de la cautividad de Judá, que el rey mi padre trajo de Judea?
14 Incluso he oído de ti que el espíritu de los dioses santos está en ti, y que la luz, entendimiento y mayor sabiduría se encuentra en ti.
15 Y ahora los sabios, ni astrólogos, han sido traídos delante de mí, para que leyesen esta escritura, y dar a conocer a mí la interpretación de los mismos, los cuales no pudieron mostrar la declaración del negocio es:
16 Y he oído de ti que puedes dar interpretaciones y disolver las dudas: Si ahora puedes leer esta escritura, y dar a conocer a mí la interpretación del mismo, serás vestido de púrpura, y un collar de oro tendrás en tu cuello, y serás el tercer señor en el reino.
17 Entonces Daniel respondió y dijo delante del rey: Tus dones sean para ti, y da tus recompensas a otro; Leeré la escritura al rey, y dar a conocer a él la interpretación.
18 oh rey, el Dios Altísimo dio a Nabucodonosor tu padre el reino, y la grandeza, y la gloria y el honor:
19 Y por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas, temblaban y temían delante de él: los que él quiso mató; y quien quería daba vida; y quien quería crear; ya quien quería humillaba.
20 Mas cuando su corazón se enalteció y su espíritu se endureció en su orgullo, fue depuesto del trono de su reino, y tomó de él la gloria:
21 Y fue echado de entre los hijos de los hombres; y su corazón fue puesto con las bestias, y fue su morada con los asnos salvajes: le hicieron comer hierba como los bueyes, y su cuerpo fue mojado con el rocío del cielo; hasta que él sabía que el Dios Altísimo gobernó en el reino de los hombres, y que él appointeth sobre ella quien él quiere.
22 Y tú, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazón, sabiendo todo esto;
23 Pero te has ensoberbecido contra el Señor del cielo; y han traído los vasos de su casa delante de ti, y tú y tus príncipes, tus mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en ellos; y has alabado a los dioses de plata y oro, de bronce, hierro, madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni saben; y al Dios en cuya mano está tu vida, y cuyos son todos tus caminos, has ¿No glorificado:
24 Y fue la parte de la mano enviado de él; y este escrito fue escrito.
25 Y esta es la escritura que, MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN.
26 Esta es la interpretación del asunto: MENE; Dios tu reino, y la terminó.
27 TEKEL; Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto.
28 PERES: Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y los persas.
29 Entonces mandó Belsasar vestir a Daniel de púrpura, y puso un collar de oro al cuello, e hizo una proclamación de él, que él debe ser el tercer señor en el reino.
30 La misma noche fue muerto Belsasar rey de los caldeos.
31 Y Darío de Media tomó el reino, siendo de sesenta y dos años de edad.

Daniel
Capítulo 6

1 Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte gobernadores, que estuviesen en todo el reino;
2 Y sobre ellos tres presidentes; de los cuales Daniel era primero: que los gobernadores diesen cuenta con ellos, y el rey no fuese perjudicado.
3 Pero el mismo Daniel era superior a estos gobernadores y presidentes, porque un espíritu superior había en él; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino.
4 Entonces los presidentes y gobernadores buscaban ocasiones contra Daniel por parte del reino; pero podrían encontrar alguna ocasión o falta; porque él era fiel, ni hubo algún error o fallo que se encuentra en él.
5 Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos cualquier ocasión contra este Daniel, si no la hallamos contra él en la ley de su Dios.
6 Entonces estos gobernadores y presidentes se juntaron delante del rey, y le dijeron así: Rey Darío, para siempre vive.
7 Todos los presidentes del reino, los gobernadores y los príncipes, los consejeros, y los capitanes, han acordado por consejo promulgar un estatuto real, y para hacer un decreto firme, para que todo aquel que demandare petición de cualquier dios u hombre treinta días, fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones.
8 Ahora, oh rey, confirma el edicto, y firma la escritura, para que no sea revocado, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada.
9 Por lo cual el rey Darío firmó la escritura y el edicto.
10 Y Daniel, cuando supo que la escritura estaba firmada, entró en su casa; y sus abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.
11 Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando delante de su Dios.
12 Fueron luego, y hablaron delante del rey acerca del edicto real; ¿No has confirmado edicto que cualquiera que pidiere de cualquier dios u hombre dentro de los treinta días, fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones? El rey respondió y dijo: Verdad es, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada.
13 Entonces respondieron y dijeron delante del rey: Daniel, que es de los hijos de la cautividad de Judá, hace caso, no de ti, oh rey, ni del edicto que has firmado, pero hace su petición tres veces al día.
14 Entonces el rey, al oír estas palabras, fue airado contra sí mismo, y puesto su corazón en resolvió librar a Daniel; y él trabajaron hasta la puesta del sol trabajó para librarle.
15 Entonces aquellos hombres se reunieron cerca del rey, y dijeron al rey: Sepas, oh rey, que la ley de Media y de Persia, que ningún decreto u ordenanza que el rey confirmare pueda mudarse.
16 Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Ahora hablando el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre.
17 Y fue traída una piedra, y puesta sobre la puerta del foso; y el rey la selló con su anillo y con el anillo de sus príncipes; que el propósito no puede ser cambiado en relación con Daniel.
18 Entonces el rey se fue a su palacio y pasó la noche en ayuno; ni instrumentos de música fueron traídos delante de él y su sueño se fue de él.
19 Entonces el rey se levantó muy temprano en la mañana, y fue apresuradamente al foso de los leones.
20 Y cuando llegó a la guarida, clamó con voz triste a Daniel: y hablando el rey dijo a Daniel: Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de ¿los Leones?
21 Entonces Daniel respondió al rey: Oh rey, vive para siempre.
22 Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen mal: porque delante de él se halló en mí; y aun delante de ti, oh rey, he hecho ningún daño.
23 Entonces fue alegró el rey para él, y mandó sacar a Daniel del foso. Y fue Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque creyó en su Dios.
24 Y el rey mandó, y fueron traídos aquellos hombres que habían acusado a Daniel, y fueron echados en el foso de los leones, ellos, sus hijos y sus esposas; y los leones se apoderaron de ellos, y quebrantaron todos sus huesos o aún no habían llegado al fondo del foso.
25 Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra; Paz os sea multiplicada.
26 Hago un decreto, Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen delante del Dios de Daniel, porque él es el Dios viviente y permanece para siempre, y su reino uno que no será destruido, y su dominio será hasta el fin.
27 Él salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra, y que libró a Daniel del poder de los leones.
28 Y este Daniel prosperó durante el reinado de Darío y durante el reinado de Ciro el persa.

Daniel
Capítulo 7

1 En el primer año de Belsasar rey de Babilonia, Daniel tuvo un sueño y visiones de su cabeza en su cama: luego escribió el sueño, y le dijo a la suma de los negocios.
2 Habló Daniel y dijo: Veía yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar.
3 Y cuatro bestias grandes, subían del mar, diferentes unos de otros.
4 La primera era como león, y tenía alas de águila: Estuve mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantado de la tierra, y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y el corazón de un hombre fue dado a él.
5 Y he aquí otra bestia, un segundo, semejante a un oso, la cual se puso al un lado, y tenía tres costillas en la boca de ella entre los dientes; y le fue dicho así: Levántate, devora mucha la carne.
6 Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, que tenía en sus espaldas cuatro alas de ave; tenía también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio él.
7 Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte; y tenía unos dientes grandes de hierro: devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies: y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella; y tenía diez cuernos.
8 Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí, salía entre ellos otro cuerno pequeño, delante de él fueron tres de los primeros cuernos arrancados de raíz; y he aquí que este cuerno había ojos como ojos de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas.
9 Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y el Anciano de días me senté, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente .
10 Un río de fuego procedía y salía de delante de él: millares de millares le servían, y diez mil de millones asistían delante de él: el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos.
11 Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego.
12 Así que, cuanto al resto de los animales, que tenían su dominio quitado: sin embargo, sus sido prolongada la vida hasta cierto tiempo.
13 Vi en las visiones nocturnas, y he aquí, uno semejante al Hijo del hombre vino con las nubes del cielo, y vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.
14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido .
15 Yo Daniel dolió en mi espíritu en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron.
16 Me acerqué a uno de los que estaban allí, y le pregunté la verdad acerca de todo esto. Así que él me dijo, y me hizo conocer la interpretación de las cosas.
17 Estas grandes bestias, las cuales son cuatro, cuatro reyes son, que se levantarán en la tierra.
18 Pero los santos del Altísimo tomarán el reino, y poseerán el reino para siempre, por los siglos de los siglos.
19 Entonces tuve deseo de saber la verdad de la cuarta bestia, que era diferente de todas las otras, espantosa, que tenía dientes de hierro y uñas de bronce; que devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies;
20 Y los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, delante del cual habían caído tres; y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que hablaba grandes cosas, y parecía más grande que sus compañeros.
21 miré, y el mismo cuerno hacía guerra contra los santos, y prevaleció contra ellos;
22 Hasta el Anciano de días vino, y el juicio fue dado a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino.
23 Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los reinos, y devorará toda la tierra, y la hollará, y la despedazará.
24 Y los diez cuernos significan que de aquel reino son diez reyes que se levantarán, y otro se levantará después de ellos; y él será diferente de los primeros, y derribará a tres reyes.
25 Y hablará palabras contra el Altísimo y afligirá a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley, y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo.
26 Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin.
27 Y el reino y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es un reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.
28 Hasta ahora es el final del asunto. En cuanto a mí, Daniel, mis pensamientos me turbaron y mi rostro se me mudó: mas guardé el asunto en mi corazón.

Daniel
Capítulo 8

1 En el año tercero del reinado del rey Belsasar apareció una visión a mí, incluso a mí, Daniel, después de aquella que apareció a mí en la primera.
2 Y vi en una visión; y sucedió que, cuando vi, que yo estaba en Susa en el palacio, que está en la provincia de Elam; y vi en una visión, y yo estaba junto al río Ulai.
3 Y alcé mis ojos, y miré, y he aquí que estaba delante del río un carnero que tenía dos cuernos: y los dos cuernos eran altos; pero uno era más alto que el otro, y el más alto creció después.
4 Vi al carnero empujando hacia el oeste, y hacia el norte, y hacia el sur; de manera que ninguna bestia podía parar delante de él, ni había que podría librar de su mano; pero lo hizo conforme a su voluntad, y se engrandecía.
5 Y estando yo considerando, he aquí un macho cabrío venía del lado del poniente sobre la faz de toda la tierra, y no tocado el suelo, y el macho cabrío tenía un cuerno notable entre sus ojos.
6 Y vino hasta el carnero que tenía dos cuernos, que yo había visto que estaba delante del río, y corrió contra él con la furia de su fuerza.
7 Y lo vi que llegó junto al carnero, y se conmovió con cólera contra él, e hirió al carnero, y el freno de sus dos cuernos, y no había poder en el carnero de pie delante de él, pero él descender al el suelo y lo pisoteó, y no hubo quien librase al carnero de su mano.
8 Por tanto, el macho cabrío encerado muy grande: y cuando él era fuerte, el gran cuerno fue quebrado; y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo.
9 Y de uno de ellos salió un cuerno pequeño, que creció mucho hacia el sur, y al oriente, y hacia la tierra deseable.
10 Y se engrandeció hasta el ejército del cielo; y echó por parte del ejército y de las estrellas a la tierra, y las pisoteó.
11 Sí, se engrandeció hasta el príncipe de los ejércitos, y por él el sacrificio diario fue quitado, y el lugar de su santuario fue echado por tierra.
12 Y el ejército le fue dado en contra del sacrificio diario por causa de la transgresión, y echó por la tierra la verdad; y se practica, y prosperó.
13 Y oí quien habla santo, y otro de los santos preguntó a aquel santo que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados?
14 Y él me dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; entonces será purificado el santuario.
15 Y sucedió que, cuando yo, yo, Daniel, había visto la visión, y buscando su inteligencia, he aquí se puso delante de mí uno con apariencia de hombre.
16 Y oí una voz de hombre entre las riberas del Ulai, que gritó y dijo: Gabriel, enseña a éste entiende la visión.
17 Vino luego cerca de donde yo estaba; y con su venida me asombré, y caí sobre mi rostro, pero él me dijo: Entiende, hijo de hombre, porque en el momento de la final será la visión.
18 Mientras él hablaba conmigo, yo estaba en un sueño profundo sobre mi rostro hacia el suelo; y él me tocó, y me hizo estar en pie.
19 Y él dijo: He aquí yo te enseñaré lo que ha de estar en el último fin de la ira: porque al tiempo designado al final será.
20 El carnero que viste, que tenía dos cuernos, éstos son los reyes de Media y Persia.
21 Y el macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero.
22 que fue quebrado, mientras que las cuatro se pusieron de pie para ello, cuatro reinos se levantarán de esa nación, pero no en su poder.
23 Y en el último momento de su reino, cuando los transgresores lleguen al colmo, un rey altivo de rostro y entendido en enigmas, se levantará.
24 Y su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia; y causará grandes ruinas, y prosperará, y la práctica, y destruirá a los fuertes y al pueblo santo.
25 Y a través de su política también él hará prosperar el engaño en su mano; y él se engrandecerá en su corazón, y con paz destruirá a muchos: él se levantará contra el Príncipe de los príncipes; pero será quebrantado sin mano.
26 Y la visión de la tarde y la mañana que está dicha, es verdadera: y tú guarda la visión; para ello será por muchos días.
27 Y Daniel se desmayó, y estuve enfermo algunos días; después me levanté, atendí los negocios del rey; y yo estaba asombrado de la visión, y no la entendía.

Daniel
Capítulo 9

1 En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos;
2 En el primer año de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años, del cual habló el Señor vino al profeta Jeremías, que habían de cumplirse setenta años en las desolaciones de Jerusalén.
3 Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza:
4 Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión, y dijo: Señor, el Dios grande y temible, que guardas el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan tus mandamientos;
5 Hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, apartado de tus mandamientos y de tus juicios:
6 No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres, ya todo el pueblo de la tierra.
7 Señor, la justicia belongeth a ti, sino para nosotros la confusión de rostro, como en este día; a los hombres de Judá, ya los moradores de Jerusalén, y á todo Israel, que están cerca y los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su rebelión con que se rebelaron contra ti.
8 Oh Jehová, nuestra es la confusión de rostro, de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres, porque hemos pecado contra ti.
9 De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque nos hemos rebelado contra él;
10 y no obedecimos a la voz de Jehová nuestro Dios, para andar en sus leyes que él puso delante de nosotros por sus siervos los profetas.
11 Y todo Israel traspasó tu ley, apartándose para que ellos no podrían obedecer tu voz; Por lo tanto, la maldición ha caído sobre nosotros, y el juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios, porque hemos pecado contra él.
12 Y él ha verificado su palabra que habló contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan grande mal; porque debajo de todo el cielo nada semejante se ha hecho según lo que haya hecho contra Jerusalén.
13 Como está escrito en la ley de Moisés, todo este mal vino sobre nosotros; pero hecho no nuestra oración delante de Jehová nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades y entender tu verdad.
14 Por esta causa la Jehová veló sobre el mal y lo trajo sobre nosotros; porque Jehová nuestro Dios es justo en todas sus obras que ha hecho, porque no obedecimos á su voz.
15 Ahora pues, Señor Dios nuestro, que sacaste tu pueblo sacado de la tierra de Egipto con mano fuerte, y que los has conseguido te renombre, como en este día; hemos pecado, hemos hecho lo malo.
16 Oh Señor, según todas tus justicias, os ruego ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalén, tu santo monte; porque por nuestros pecados, y por la maldad de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son convertido en el oprobio de todos en derredor nuestro.
17 Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo, y sus ruegos, y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor.
18 Dios mío, inclina tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestras desolaciones, y la ciudad que se llama por tu nombre: porque no derramamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias.
19 Oh Señor, escucha; Oh Señor, perdona; Oh Señor, escúchame y haz; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu ciudad y sobre tu pueblo son llamados por tu nombre.
20 Y aún estaba hablando, y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios;
21 Sí, aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, me tocó como a la hora del sacrificio de la tarde.
22 Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento.
23 Al principio de tus ruegos salió la palabra, y yo he venido para te mostraré; porque tú eres muy amado: por lo tanto, entender la orden, y entiende la visión.
24 Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.
25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas: la calle se volverá a edificar, y la pared, incluso en turbulenta veces.
26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de las guerra durarán las devastaciones.
27 Y él confirmará el pacto con muchos por una semana, y en medio de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda a cesar, y la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

Daniel
Capítulo 10

1 En el tercer año de Ciro, rey de Persia fue revelada palabra a Daniel, cuyo nombre era Beltsasar; y la palabra era verdadera, mas el tiempo fijado era largo: él empero comprendió la palabra, y tuvo inteligencia en la visión.
2 En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas.
3 No comí manjar delicado, ni entró carne ni vino en mi boca, ni me unté con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas.
4 Y en el día veinticuatro del primer mes, ya estaba yo a la orilla del gran río Hiddekel;
5 Y alcé mis ojos y miré, y he aquí un varón vestido de lino, y ceñidos sus lomos con oro de Ufaz:
6 Su ​​cuerpo era como de berilo, y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como la voz de un multitud.
Solo 7 Y yo, Daniel, vi la visión: para los hombres que estaban conmigo no vieron la visión; pero un gran temor cayó sobre ellos, por lo que huyeron y se escondieron.
8 Quedé pues yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y sin retener vigor.
9 Pero oí el sonido de sus palabras: y cuando oí la voz de sus palabras, estaba yo adormecido sobre mi rostro, y mi rostro en tierra.
10 Y he aquí, una mano me tocó, que me pusiese sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos.
11 Y él me dijo: Daniel, varón muy amado, a las palabras que te hablaré, y ponte en pie; porque a ti he sido enviado ahora. Y habiendo dicho esto conmigo, yo estaba temblando.
12 Y me dijo: No temas, Daniel, porque desde el primer día que diste tu corazón a entender ya humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras, y yo he venido para que tus palabras.
13 Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme; y yo quedé allí con los reyes de Persia.
14 Ahora yo he venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para muchos días.
15 Y estando hablando conmigo semejantes palabras, puse mis ojos en tierra, y enmudecido.
16 Y he aquí, como una semejanza de hijo de hombre tocó mis labios Entonces abrí mi boca, y hablé, y le dijeron que estaba delante de mí, Señor mío, con la visión se revolvieron mis dolores sobre mí, y me he quedado sin fuerzas.
17 Porque, ¿cómo podrá el siervo de mi señor hablar con este mi señor? porque a mí, en seguida no quedó fuerza en mí, tampoco hay aliento que queda en mí.
18 Entonces vino otra vez y me tocó una como la aparición de un hombre, y me fortaleció,
19 Y dijo: Muy amado, no temas: la paz sea contigo, ser fuerte, sí, sé fuerte. Y habiendo dicho a mí, yo, fortalecido, y dije: Hable mi señor; porque tú me has fortalecido.
20 Y dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? y ahora tengo que volver para pelear con el príncipe de Persia; y al terminar con él, he aquí, el príncipe de Grecia vendrá.
21 Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad: y no hay ninguno que se esfuerce conmigo en estas cosas, sino Miguel vuestro príncipe.

Daniel
Capítulo 11

1 También me en el primer año de Darío el Medo, yo estuve para confirmar y para fortalecerlo.
2 Y ahora yo te mostraré la verdad. He aquí, no se levantará aún de tres reyes en Persia; y el cuarto se hará de grandes riquezas que todos ellos; y con su fortaleza con sus riquezas, levantará a todos contra el reino de Grecia.
3 Y un rey poderoso se levantará, el cual dominará con gran poder y hará según su voluntad.
4 Pero cuando se haya levantado, su reino será quebrantado y repartido hacia los cuatro vientos del cielo; y no a sus descendientes, ni según el dominio con que él dominó; porque su reino será arrancado, y para otros fuera de aquellos.
5 Y el rey del sur será fuerte, y uno de sus príncipes; y él será fuerte por encima de él, y tener dominio; su señorío será un gran dominio.
6 Y al final del año se harán alianza; la hija del rey del sur vendrá al rey del norte para hacer un acuerdo: pero ella no podrá retener la fuerza del brazo; ni permanecerá él, ni su brazo, pero ella será dado por vencido, y los que la trajo, y el que le engendró, y el que ella fortalecido en estos tiempos.
7 Mas del renuevo de sus raíces se levantará en su finca, que vendrá con un ejército, y entrará en la fortaleza del rey del norte, y hará en ellos, y prevalecerá:
8 Y llevará cautivos a Egipto sus dioses, con sus príncipes, con sus vasos preciosos de plata y de oro; y él continuará más años que el rey del norte.
9 Entonces el rey del sur vendrá a su reino, y volverá a su tierra.
10 Pero sus hijos se levantará, y reunirán multitud de grandes ejércitos: y vendrá apresuradamente e inundará, y pasan a través de: a continuación, se volverá, y se despertó, hasta su fortaleza.
11 Y el rey del sur se trasladó con cólera, y saldrán y luchar con él, incluso con el rey del norte; y él se expondrán una gran multitud; pero la multitud será entregada en su mano.
12 Y cuando se ha quitado la multitud, su corazón se levantó; y él derribará a muchos millares; mas no será fortalecido por ella.
13 Y el rey del norte volverá, y se establece una multitud mayor que la primera, y sin duda vendrá después de ciertos años con un gran ejército y con muchas riquezas.
14 Y en aquellos tiempos se levantarán muchos contra el rey del sur: también los ladrones de tu pueblo levantarán para confirmar la profecía; pero caerán.
15 Así que el rey del norte se levantará, y levantará baluartes, y tomar las ciudades más fortificadas; y los brazos del mediodía no podrán permanecer, ni su pueblo escogido, ni habrá ninguna fuerza para resistir.
16 Pero el que viene contra él hará conforme a su voluntad, y no habrá quien de pie delante de él, él estará en la tierra gloriosa, la cual por su mano será consumida.
17 Pondrá luego su rostro para venir con el poder de todo su reino, y los rectos con él; por lo tanto, él las hará; y él le dará una hija de mujeres para destruirle; pero ella no se levantará de su lado, ni para él.
18 Después de esto se le volverá su rostro a las costas, y tomará muchas; mas un príncipe por su propio nombre hará que el reproche ofrecida por él a cesar; sin su propio reproche que hará que gire sobre él.
19 Luego volverá su rostro hacia las fortalezas de su tierra: mas tropezará y caerá, y no ser encontrado.
20 Y se levantará en su finca un cobrador de tributos por la gloria del reino; pero en pocos días será quebrantado, no en enojo, ni en batalla.
21 Y en su finca se levantará un hombre despreciable, al cual no darán la honra del reino; pero él vendrá sin aviso y tomará el reino con halagos.
22 Y con los brazos de inundación serán inundados delante de él, y serán quebrantados; y aun también el príncipe del pacto.
23 Y después del pacto con él, engañará porque él subirá, y saldrá vencedor con poca gente.
24 Él entrará en paz, incluso en los lugares más gordos de la provincia; y él hará lo que sus padres no lo han hecho, ni los padres de sus padres; se repartirá entre ellos la presa, y echar a perder, y la riqueza: sí, y deberá prever sus dispositivos contra las fortalezas, aunque sea por un tiempo.
25 Y despertará sus fuerzas y su corazón contra el rey del sur con un gran ejército; y el rey del sur se empeñará en la guerra con grande y muy fuerte ejército; pero no será firme, porque ellos pronosticar dispositivos contra.
26 Aun los que la alimentación de la parte de su carne deberá destruirlo, y su ejército inundará, y caerán muchos muertos.
27 Y los dos corazones de estos dos reyes será para hacer mal, y tratarán mentira en una misma mesa; pero no será prosperado sin embargo, el final será en el tiempo señalado.
28 Entonces él volverá a su tierra con gran riqueza; y su corazón será contra el pacto santo; y él hará proezas, y regresar a su tierra.
29 Al tiempo señalado volverá, y ven hacia el sur; pero no será como el anterior, o como el último.
30 Para las naves de Quitim vendrán contra él; por lo cual se entristecido, y volverá, y se enojará contra el pacto santo hará, él volverá, pues, y se entenderá con los que abandonen el santo pacto.
31 Y se levantarán de su parte, y contaminarán el santuario de fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora.
32 Y como impíamente contra el pacto deberá con lisonjas; mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.
33 Y los sabios del pueblo instruirán a muchos; y caerán a espada ya fuego, en cautividad y despojo, por días.
34 Ahora bien, cuando caerán, serán ayudados de pequeño socorro; y muchos se juntarán a ellos con lisonjas.
35 Y algunos de los sabios caerán para probarlos, y para purgar, y emblanquecidos, hasta el tiempo del fin: porque aun para esto hay un tiempo señalado.
36 Y el rey hará a su voluntad; y se ensoberbecerá, y se engrandecerá sobre todo dios, y se hablará maravillas contra el Dios de los dioses, y prosperará, hasta lograrse la indignación, porque se puede hacer porque lo determinado.
37 no hará caso del Dios de sus padres, ni del amor de las mujeres, ni respetará a dios alguno, porque él se engrandecerá sobre todo.
38 Pero en su honrará al dios de las fortalezas, dios que sus padres no conocieron; lo honrará con oro y plata, y piedras preciosas, y las cosas agradables.
39 Así hará también en el más fortalezas con un dios extraño, a quien acusará crecer en gloria: y él les hará gobernar sobre muchos y repartirá la tierra para obtener beneficios.
40 Y en el momento de la final será el rey del sur contenderá con él; y el rey del norte se levantará contra él como una tempestad, con carros y gente de a caballo, y muchas naves; y entrará por las tierras, e inundará, y pasará.
41 Entrará a la tierra gloriosa, y muchas provincias caerán; mas éstas escaparán de su mano: Edom, y Moab, y el jefe de los hijos de Amón.
42 Extenderá su mano contra las tierras, y la tierra de Egipto no escapará.
43 Pero él se apoderará de los tesoros de oro y de plata, y de todas las cosas preciosas de Egipto, y los libios y los etíopes estarán en sus pasos.
44 Pero noticias del oriente y del norte lo espantarán; por lo cual se saldrá con gran ira para destruir y matar a muchos.
45 Y plantará las tiendas de su palacio entre los mares y el monte glorioso y santo; mas llegará a su fin, y no tendrá quien le ayude.

Daniel
Capítulo 12

1 En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está por los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo tu pueblo será librado, todos los que se hallen escritos en el libro.
2 Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.
3 Y los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.
4 Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin: muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.
5 Y yo Daniel miré, y he aquí otros dos que estaban, el uno a este lado de la orilla del río, y el otro al otro lado de la orilla del río.
6 Y dijo uno al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de estas maravillas?
7 Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos y un medio; Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, se cumplirán todas estas cosas.
8 Y oí, mas no entendí Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?
9 Y dijo: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.
10 Muchos serán limpios, y emblanquecidos, y probados, los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá; pero los entendidos comprenderán.
11 Y desde el tiempo que el sacrificio diario será quitado, y la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días.
12 Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.
13 Pero ve á tu camino hasta el fin: para el descanso harás, y ponte en tu heredad al fin de los días.

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